Salta, fundada en 1582 por los españoles, es una ciudad argentina ubicada en el valle Lerman conocida por su arquitectura y es el punto de partida de muchas excursiones de un día a lugares tales como la quebrada de Humahuaca (Patrimonio Mundial de la Humanidad), Cafayate (y sus famosos viñedos) y San Antonio de los Cobres (con paisajes fantásticos). Se construyó inicialmente como puesto fronterizo entre Lima, la capital del virreinato, y Buenos Aires. Se convirtió en un punto militar y estratégico importante entre Perú y Argentina.
La plata que se extraía de las minas de Potosí, Bolivia, pasaba por Salta, dejando a su paso dinero para enriquecer a la ciudad con múltiples iglesias y catedrales. A pesar de estar en la provincia más pobre de Argentina, Salta cuenta con 20 vecindarios ricos cuyas mansiones destacan por su esplendor y arquitectura elegante.
- Día 1:
Llegamos tarde por la noche a Salta después de un largo viaje de 11 horas en autobús desde San Pedro de Atacama, incluyendo el cruce de la frontera. Al día siguiente, anduvimos desde el Airbnb hasta la plaza 9 de julio, en el centro de la ciudad, para juntarnos a una excursión gratuita de dos horas por la ciudad de Salta.
En la plaza, vimos la catedral neoclásica que construyeron arquitectos italianos. Desafortunadamente, estaba cerrada esa mañana y no pudimos entrar. También vimos el cabildo; el centro administrativo más antiguo y más grande del país, que ahora alberga dos museos; varios edificios del siglo XIX (el antiguo club 20 de febrero y el palacio al lado) y el Museo de Arqueología de Alta Montaña, muy recomendado por el guía, en el que se encuentran artefactos de los incas, incluidos los cuerpos congelados de tres niños encontrados en un volcán cercano.

Salimos de la plaza principal y caminamos un centenar de metros para ir a la iglesia de San Francisco. Esta es la primera iglesia que los españoles construyeron en Salta. Dicha iglesia se ha reconstruido varias veces a lo largo de los siglos ya que la población indígena, que no estaba conforme con la imposición del catolicismo, la atacó y destruyó en varias ocasiones. Hoy en día es una iglesia neoclásica que empezó un arquitecto italiano y terminó un arquitecto alemán, de ahí la mezcla de estilos.

De ahí, fuimos al convento más antiguo de la ciudad, el convento de mojas de San Bernardo, que aún alberga monjas de clausura en medio del bullicio de la ciudad. Además del más antiguo, fue el primero en construirse en la ciudad.
La siguiente parada fue el barrio rico cerca del monumento Güemes. La mayoría de las mansiones del barrio se construyeron en la década de los 70 junto con el nuevo edificio del club 20 de febrero (el gobierno argentino expropió el palacio que se haya en la plaza central). Aquí viven algunas de las personas más ricas e influyentes de Salta.

La excursión terminó en el barrio gastronómico de Salta, con recomendaciones sobre los mejores sitios para comer empanadas, cervecerías con cervezas artesanas y restaurantes con menús andinos. Nosotros nos decidimos por las empanadas de Salta.
Después de comer fuimos al Museo de Arqueología de Alta Montaña que alberga una exhibición permanente de artefactos incas que se encontraron en las tumbas de los tres niños sacrificados. Las momias congeladas y los objetos hallados son todo un tesoro para los estudiosos del periodo inca.
Ese día terminamos la visita a Salta yendo a dos iglesias más: la iglesia Candelaria, de color azul claro, y la iglesia neogótica Merced. Ambas cerca de la plaza principal de la ciudad.

- Día 2:
Era domingo y en Argentina, al contrario que en Perú y Chila, los comercios no abren hasta mediodía o ni abren ya que es día de descanso. De modo que nosotros también descansamos ese día y aprovechamos para pasear por los mercados artesanales que se montaron en dos calles de la ciudad. Para comer nos hicimos la famosa parrillada argentina en la plaza principal.
Caminamos hasta la estación de autobuses para mirar los horarios de los autobuses y organizarnos el último día en Salta. Luego fuimos hasta el teleférico para subir al cerro de San Bernardo que tiene unas vistas excelentes de la ciudad y del valle.

- Día 3: Quebrada de Humahuaca
El camino hacia la quebrada atraviesa algunos de los diferentes paisajes que se encuentra en el norte de la provincia de Salta: las plantaciones de tabaco y azúcar del valle, cerca de Salta y Jujuy, o la jungla de las yunkas, entre otros. La quebrada de Humahuaca es una garganta que se considera Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2003 por su paisaje, sus pueblos tradicionales, su cultura y los restos arqueológicos de la zona.
Después de viajar durante dos horas, paramos en Pumamarca, famosa por su colina de siete colores. Esta pequeña población andina cuenta con casas de adobe de un piso de color marrón, los mercados de artesanos llenos de textiles, cerámica y otros objetos de recuerdo dan un aspecto festivo a sus calles. También hay varios restaurantes con comida tradicional a disposición de sus visitantes. Para aquellos que tengan tiempo, hay una caminata de 3 kilómetros alrededor de la colina de siete colores, pero nosotros no pudimos terminarla debido a la falta de tiempo.
La colina está compuesta de rocas sedimentarias cuyo color cambia debido al diferente nivel de oxidación de la roca. Más adentro de los Andes se encuentran depósitos de roca volcánica como el basalto, pero esta zona preandina está compuesta sobre todo de rocas sedimentarias de origen marino.

Como se nos hizo tarde, el guía cambió de planes y decidió llevarnos directamente a Humahuaca, dentro de la quebrada, para que comiésemos más pronto. De camino pasamos por la Posta de Hornillos, un punto estratégico importante durante la época colonial ya que era un lugar de paso de los ganaderos de la zona dirección a Salta. Antes de llegar a Humahuaca, paramos en Huacalera donde los argentinos han construido un reloj de sol gigante para marcar el punto por donde pasa el Trópico de Capricornio.

La quebrada es un valle muy fértil donde los agricultores plantan verduras tales como zanahorias, espinaca, remolacha, cebollas y más. Camiones llenos de productos de la zona salen hacia Salta, Jujuy y otras zonas circundantes todos los días. Hasta hay camiones que van directos a Buenos Aires.
En términos de geología, en esta zona hay dos placas tectónicas que chocaron hace miles de años. De ese choque queda una capa amarilla en la parte superior de algunas montañas, llamada yacorai, la capa consiste en fósiles marinos y no cobre. El cobre, la plata y el oro se encuentran en el altiplano andino, cerca de la zona volcánica y no aquí en esta zona de roca sedimentaria.
Humahuaca es una ciudad pequeña de 15 000 habitantes cuya principal actividad económica es la ganadería y la minería. El monumento a la independencia, construido en 1950 para honrar a los héroes argentinos de la independencia, el cabildo y la iglesia con arte cusqueño son los tres puntos a destacar de esta ciudad.

Nos quedamos dos horas en Humahuaca, la parada más larga de la excursión, ya que aquí paramos a comer en el restaurante que el guía había reservado para todos nosotros. En el restaurante probamos algunos platos locales tales como locro (un cocido de calabaza con carne) y llama milanesa (filete de llama empanado). Después de comer, tuvimos tiempo explorar Humahuaca y el mercado.
Humahuaca era el punto más lejano de la excursión, desde allí comenzamos el viaje de vuelta a Salta. La siguiente parada era Tilcara, donde deberíamos haber parado antes de comer. No fuimos al pueblo de Tilcara, sino que fuimos a las ruinas arqueológicas de la colina, llamadas Pucara de Tilcara.
Pucara de Tilcara era un asentamiento fortificado que estuvo habitado mucho antes de la llegada de los incas a la zona pero que conserva influencias de los incas. Las casas más cercanas a la cima del cerro pertenecían a la nobleza mientras que las más cercanas al valle pertenecían al pueblo llano. En el asentamiento hay dos tipos principales de casas: redondas, construidas antes de la llegada de los incas, y cuadradas, una clara influencia de los incas. En las ruinas hay un cementerio en el que los arqueólogos han encontrado cien tumbas. Un diez por ciento del asentamiento se ha reconstruido usando técnicas modernas.

Normalmente, el coste para entrar a Pucara de Tilcara es 350 pesos argentinos por persona para los extranjeros, pero nosotros fuimos un lunes y ese día la entrada era gratis. La entrada incluye un jardín botánico con plantas de la región como el cactus Cardón, el más grande, que se usaba en la construcción de puertas y techos del asentamiento. Aquellos que no quieren subir la colina del Pucara, pueden disfrutar de las tiendas de recuerdos y una cafería justo fuera.
La última parada de la excursión fue la Paleta del pintor, producto de la oxidación de los minerales en la roca. Este colorido paisaje está enfrente del cementerio de Maimara. Desde ese punto, nos quedaba un viaje de dos horas y media de vuelta a Salta.

- Día 4:
Esa tarde cogíamos el vuelo dirección a Buenos Aires y teníamos que salir del Airbnb a las 10 de la mañana. Recogimos las cosas después de salir a correr un rato y fuimos a un centro comercial cercano con las maletas para organizar la visita a Buenos Aires e Iguazú, nuestros próximos destinos. La idea original era ir a un lugar cerca de Salta y hacer un picnic, pero con las maletas a cuestas decidimos quedarnos por el centro de la ciudad. Comimos en la plaza principal y nos dimos un paseo hasta que se hizo la hora de ir al aeropuerto.