El Chaltén es una pequeña población argentina a 220 kilómetros de distancia de El Calafate, en la parte norte del parque nacional Los Glaciares. El Chaltén está cerca de varios picos conocidos, entre ellos Fitz Roy, por lo que disfruta de unas vistas magníficas en días claros. Esta pequeña ciudad patagónica es un paraíso para los amantes de la naturaleza, gracias al gran número de caminatas para todos los niveles y otras actividades disponibles en la zona como alpinismo, escalada o kayak.
A pesar de ser un lugar pequeño, es una ciudad muy turística cuya calle principal está llena de restaurantes, cafeterías, tiendas de deportes y algún que otro supermercado. Al ser un sitio tan turístico, es una ciudad cara comparada con otros lugares del país. Lo bueno, no es necesario pagar para entrar al parque nacional desde el El Chaltén.
Reservamos un billete de ida y vuelta a El Chaltén con autobús de línea para volver en el mismo día después de dejar las cosas en el Airbnb de El Calafate. Puesto que queríamos hacer algunas de las caminatas, cogimos el primer autobús dirección a El Chaltén y el último autobús de vuelta a El Calafate.
El autobús salió de la terminal a la hora programada y paró a medio camino en La Leona, enfrente del río La Leona, para llegar a El Chaltén a las 11:30 de la mañana. Antes de entrar en la ciudad, paramos en la oficina de información del parque nacional donde una trabajadora nos presentó las diferentes caminatas disponibles por nivel de dificultad, número de kilómetros y cuánto tiempo era necesario para terminarlas. Para aquellos de nosotros que volvíamos con el autobús de la tarde recomendó dos caminatas: a los miradores de la Laguna Capri y Fitz Roy (4 horas ida y vuelta, dificultad moderada) y la cascada El Chorrillo (40 minutos ida, fácil).
Después de comer una ensalada de arroz, cruzamos la ciudad para ir hasta el camino que nos llevaría al mirador de la Laguna Capri. Este camino, una caminata de dificultad moderada, cuenta con una pendiente bastante empinada en los dos primeros kilómetros, pero luego se convierte en un ascenso más gradual conforme se acerca a la laguna y el camping. De camino a la laguna hay un mirador para disfrutar del Río de las Vueltas y el valle.

Cerca del kilómetro tres de esta caminata de diez kilómetros, hay un cruce: un lado va directamente al mirador de la laguna y el camping, el otro lado rodea la montaña y pasa por el mirador Fitz Roy. Ambos caminos están conectados por un circuito circular que rodea la montaña, hay un tercer camino que se adentra para llegar a los Tres Lagos, a seis kilómetros de la laguna.

Hacía buen día cuando llegamos a la laguna, pero un grupo de nubarrones negros se acercó rápidamente mientras íbamos al mirador Fitz Roy y empezó a llover al poco de llegar, por lo que no pudimos disfrutar de buenas vistas del cerro y el glaciar. De vuelta a la ciudad, empezó a llover cada vez más y tuvimos que pararnos para ponernos los chubasqueros y ponerle una lona impermeable a la mochila.

Al llegar a El Chaltén, habíamos pensado ir a la Laguna Capri y luego ir a El Chorrillo, cuyo camino estaba en la misma zona. Pero cuando volvimos al parking de donde salían las caminatas, estaba lloviendo tanto que decidimos parar en una cafetería de la zona para hacernos un café caliente y un trozo de tarta, con la esperanza que saliese el sol de nuevo. No tuvimos suerte, y siguió lloviendo toda la tarde hasta que el autobús de las seis de la tarde llegó a la terminal de autobús, de modo que paseamos por la cuidad en lugar de hacer la caminata al El Chorillo. Este era nuestro último día en el Calafate, al día siguiente cogíamos un avión dirección a Ushuaia, Tierra del Fuego.
